
Originalmente llamado perro de San Juan (St John's Dog) o Pequeno Terranova (Lesser Newfoundland), el Labrador Retriever llegó por vez primera a Inglaterra en 1820. Los marinos y cazadores cruzaron a este perro amante del agua con los cobradores ingleses del momento. Aquellos ingleses no tenían idea de que ese futuro perro iba a ser la raza de caceria y companía más popular del planeta.
Labradores fácilmente puede sufrir de sobrepeso, debido a su afinidad por las golosinas y a su buena relación con las personas. La falta de actividad es también un factor contribuyente. Un labrador saludable debe mostrar un leve estrechamiento en la cintura (entre la caja torácica y los cuartos traseros, conocido como "reloj de arena") y mantenerse en forma y sin sobrepeso.
Se trata de un perro sólido y robusto, de cráneo ancho, con stop firme y mandíbulas fuertes. Ojos de color pardo o avellana y orejas colgantes de longitud media. Pecho ancho y profundo y miembros poderosos. La cola es gruesa en la base y se afila hacia la punta, lo que se denomina "cola de nutria". Pelaje: uniforme. Capa exterior lisa, dura y corta, capa interior densa e impermeable. Color: negro, hígado o leonado (del amarillo al crema, o rojizo). Son apasionados nadadores, tanto en verano como en invierno. Son buenos para principiantes y necesitan mantener un estrecho contacto con la familia y una función en ella. Desciende del "Perro de St. John" que vivía en el siglo XVIII al sur de la isla de Terranova. A principios del XIX el conde de Malmesbury se los compró a los pescadores ingleses que trajeron estos perros a Gran Bretaña. Algunos aristócratas empezaron a criarlos y pronto se convirtieron en grandes cobradores. Hoy en día es una de las razas más populares de los países anglosajones. El Perdiguero del Labrador es uno de los perros más polifacéticos que existen actualmente. Útil para la caza, para la detección de narcóticos, de minas en el ejército, perro de salvamento, de aludes, perro lazarillo y de familia.
